martes, 11 de junio de 2013

SABER O NO SABER


¿Para qué sirve? Qué busco en el fondo del estanque del hueco de mi cerebro. Acaso el vacío que dejan las pastillas que bajan por mi garganta. Tirada, como si una pipa de opio sostuviera mis sentidos (pero sin felicidad), en el sillón, frente a la tele, que suena todo el tiempo, que va y viene, sueño y sueño, y entre sueños amo y odio. Y no tengo fuerza. Y esa falta de fuerza se pregunta por mí si no era mejor antes, cuando el hueco era sólo un hueco, pero había creatividad y deseos y peces nadando. Lo feliz es casi un plano. Lo horrible es un plano más inmenso. La primera mañana te rogué de rodillas que me saques de acá, de estas paredes, de esta angustia de muerte, de esta apatía de miedo.

    ¿Salir a correr para generar endorfinas? Me da risa aunque ya no me ría. ¿Pensás que podés? ¿Que las endorfinas son esas cosas que se inyectan en mi sangre como la creatividad de un buen poema? ¿Que saldré a correr y no me sentiré una imbécil perdiendo el tiempo mientras la vida pasa, girando alrededor de un parque, cruzándome una y otra vez con las mismas caras?

     Esto no es cáncer. Esto no es SIDA. Esto es vértigo, o mejor dicho: Migraña Vestibular, como se supone que se llama desde ahora. Se fue por siete años. Volvió y se puede ir. ¿Hace falta «empastillarme» y dejarme tirada hibernando frente a un televisor encendido como si nada ocurriera? ¿Hace falta hacernos creer que somos inteligentes si seguimos a rajatabla lo que nos dicen los médicos, en sus sanatorios lujosos, haciéndonos tragar sus medicamentos SIN prospectos?

                                                 © Andrea Vinci 10/06/2013
 
 

6 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Puedes consultar a un chamán en Huautla de Jiménez, Oaxaca.
Te vas hasta Tehuacán,Puebla, y del aeropuerto local hay vuelo a Huautla.
O si quieres subir la Sierra Mazateca en autobús, en un buen grupo,por seguridad.

Andrea Vinci dijo...

Gracias Carlos

Inma dijo...

No me gustan las medicinas, menos sin prospecto...son, muchas veces un remedio, y otras veces no. Si anulan la voluntad y, mucho peor, la felicidad...no me gustan. Pero no puedo estar en tus zapatos, sentir el vértigo que tú sientes...a veces es necesaria la inmovilidad temporal para seguir adelante.
Un abrazo fuerte, fuerte...quizás te ayude un poco a mantenerte firme.

Andrea Vinci dijo...

Gracias amiga, dicen que los abrazos producen enforfinas

Rocío dijo...


Cuídate, espero que sea agua pasada, un abrazo grande

Andrea Vinci dijo...

Sí lo fue. Lo que producen las medicinas...