viernes, 28 de septiembre de 2012

MÁLAGA


Caminé por esa calle que
 
nunca había caminado:
 
angosta, árabe, desprolija.
 
Me crucé con un gato que me miró con miedo.
 
El Hammam aún ofrece sus servicios
 
en esta Málaga que cambia sin descanso,
 
que me mira de reojo,
 
que me atrapa,
 
que me suelta.
 
 
 calle Madre de Dios

2 comentarios:

L.P. dijo...

Los días que caminaste por estas calles me gustaba más pasar por el centro y pensar que te vería aunque fuera de refilón desde el autobús.
Ven pronto

abrazos

Inma dijo...

Ah, me gusta esa calle...yo la paseo aunque alargue mi camino...