viernes, 8 de marzo de 2013

ENSUEÑO


Era la luz que titilaba

como comparsa de hastiados.

Era la luz debajo de mis párpados,

aleteo incansable de

pájaro aterido.

Era yo en ese espacio entre

el sueño y la vigilia,

donde todo se puede

y la mentira no es mentira.

Tu rostro no es tu rostro.

La belleza es infinita:

como edificio de nubes,

como deconstrucción de

todas las culpas.

 

                                                       ® Andrea Vinci
 
 
Regalo para las mujeres en su día.
 
 
 

5 comentarios:

L.P. dijo...

Gracias Andrea, por ese poema tan especial. Me ha encantado.
Felicidades para ti también.


abrazos enormes

Anónimo dijo...

Gracias!!!

Inma dijo...

Era yo...jajaj!
gracias

Andrea Vinci dijo...

Qué raro, lo anónimos no aparecen por estos lares.

Isa Merino dijo...

Tarde, pero llego: GRACIAS!!!